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Quién soy

Empecé queriendo hacer videojuegos.

Terminé construyendo software que le saca trabajo de encima a la gente, y resulta que se parecen bastante. Soy Federico Medinilla y hace seis años que entrego aplicaciones web, desde Buenos Aires.

Federico Medinilla
  • 6 años entregando software en producción
  • +50 sitios hechos desde cero
  • 139 controles de seguridad por entrega
  • Cero intermediarios entre vos y el código

Dónde estudié

  • Tecnicatura en Programación Universidad Tecnológica Nacional (UTN) 2020 – 2023
  • Programación y Diseño de Videojuegos Image Campus 2014 – 2016
  • Carrera de Automatización con IA Coderhouse 2026
  • JavaScript full-stack The Odin Project · freeCodeCamp en el camino

Yo me acuerdo de lo que él se olvida.

— el pulpo

De dónde vengo

En 2014 me anoté en Image Campus para hacer videojuegos. No terminé dedicándome a eso, pero me quedó una manía: en un juego, si el jugador no entiende qué hacer en los primeros cinco segundos, el problema es del juego. Nunca del jugador.

Es lo que pienso cada vez que alguien me pide disculpas por “no entender de tecnología”. No hay nada que entender. Si la pantalla no se explica sola, está mal hecha, y eso es trabajo mío.

Los años de oficio

Los primeros años los hice a destajo: más de cincuenta sitios para tres agencias, con ciclos de una semana. Se aprende rápido cuando el error se paga el viernes.

Después estuve dos años en Puzzles Consulting reconstruyendo sitios de WordPress y Elementor como front-ends escritos a mano, en equipos de más de cinco personas, acompañando a los que recién entraban. Ahí aprendí la otra mitad del oficio: el código que nadie más puede leer no sirve, por más que funcione.

Por qué termino haciendo automatización

Tengo TDAH. En la práctica quiere decir que puedo pasarme horas metido en un problema difícil sin levantar la cabeza y, ese mismo día, dejar caer la tarea chica que tocaba repetir.

Empecé a automatizar mucho antes de que fuera un trabajo. Lo primero fueron scripts en AutoHotkey que hacían por mí la parte repetitiva de un juego online, para que yo pudiera quedarme con la parte que valía la pena. Después, una Alexa configurada para acordarse de lo que yo no: recordatorios, temporizadores, avisos. La idea de fondo era siempre la misma, y no cambió: que la máquina haga la parte que yo iba a olvidar.

Con el tiempo entendí que a la mayoría de mis clientes les pasaba algo parecido, con o sin diagnóstico. El sitio funcionaba; lo que se caía era todo lo de alrededor: los pedidos que llegaban sueltos por mensaje, los remitos que se escribían a mano, la misma pregunta contestada por décima vez. Desde 2024 casi todo lo que construyo tiene algo de eso adentro. Software hecho para un caso puntual, que se ocupa de una cosa concreta que hoy hacés a mano.

Algo que hago y nadie me pide

Jamás vendería algo que yo mismo no usaría.

Uso lo que construyo. De ahí sale lo que a veces me señalan como perfeccionismo: audito cada entrega contra OWASP antes de dártela. Armé mi propio framework con 139 controles sobre once superficies, lo corro completo y el informe te queda a vos.

Tu aplicación probablemente no sea el objetivo de nadie. Pero el día que pase algo, la diferencia entre un susto y un problema es si alguien miró antes.

Cómo es trabajar conmigo

Trabajo solo. El que te contesta el mail es el que escribe el código, el que te va a preguntar por qué hacés las cosas de esa manera, y el que va a estar del otro lado cuando algo falle a los seis meses.

Eso tiene un límite obvio: no puedo tomar diez proyectos a la vez. Y tiene una ventaja que se nota desde la primera reunión: nunca vas a explicarle lo mismo a tres personas distintas.

Si algo de esto se parece a tu situación, contame en qué se te va el día. Te respondo yo.

Mensaje nuevo

Para: Federico Medinilla

Asunto: Un trabajo nuevo

Con dos o tres renglones alcanza. Si tenés capturas o un ejemplo, me los pasás después.

Me llega solo a mí. No te anoto en ninguna lista.